No sé a dónde voy, ni qué quiero. Me cuesta elegir, decidirme.
Hoy me cuesta dar "el paso".
Decidir si lo que tengo en mente va a ser positivo o sólo me va a trae desilusiones.
Hoy, lo que ayer creía imposible, se dio.
Sí, no me lo esperaba y me sorprendí. Esta vez no quiero fallar.
Hoy entendí que de un día para el otro todo puede cambiar.
A veces, sólo con decir una palabra o actuando de cierta manera podemos crear un millón de situaciones distintas: enfrentarnos a lo que no inesperado, escaparnos de lo que nos asusta o entregarnos a que suceda.
El mareo de indecisiones justifica mis miedos. Puede pasar, de vez en cuando me lo permito. Es necesario, saludable, esclarecedor.
Y me dejo llevar con lo que escribo pero de repente la ansiedad de arreglar lo que está roto dentro mío me dice que deje de hacerlo para no maquinar más con él tema.
Diario, si te escribo de nuevo es porque pasé la prueba...
"Y el que quiere Celeste..."
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