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domingo, 12 de junio de 2016

Cambiar es crecer

Me imagino que eso de volver es la pura depresión.
Es poner los pies sobre la tierra y pensar, como a diario, "lo bueno dura poco".
Es regresar, abrazar y besar lo que extrañabas, reencontrarte con tus viejas costumbres.
Es sentirte rara: capaz esas cosas que hacías antes, hoy ya no existen para vos.
Quizás le diste lugar a nuevos hábitos después de tanto tiempo lejos, o simplemente maduraste.


Cambiar no siempre es malo. A veces significa crecer.
Tenía que encontrarle el lado positivo a todo esto. Valorar las pequeñas cosas, y extrañar  sobremanera otras.
Y es el momento de la decisión final: ¿Qué es lo que realmente quiero para mi vida? ¿Qué me hace feliz realmente?

Muchas veces nos vemos condicionados a saltar del trampolín por miedo, por lazos afectivos, por la distancia. Queremos queremos y no hacemos. Seguimos la rutina, nos quedamos cómodos.

Hay un grupo bien bien chico, que se arriesga y patea el tablero. Te puede salir bien o mal, sí. Lo más lindo es que en esos momentos, si querés  tirar la toalla sabés que podes hacerlo: tu familia, amigos y rutina van a seguir ahí, donde estuvieron  siempre.

Nadie te puede decir lo que tenés que hacer. En vos vas a poder confiar siempre. Voluntad y curiosidad. Riesgo y desafío. Eso es todo.

"Y el que quiere Celeste..."

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