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jueves, 23 de julio de 2015

Consejos

Como se habrán dado cuenta, toda esta charla previa demuestra que no soy de ir contando por la vida mis “dramas”.

Y no flasheemos, no estoy hablando de que soy una antisocial a lo Rapunzel en una torre encerrada. De hecho, tengo amigos y amigas que me escuchan, y familia que me banca.


Me refiero a que son contadas con los dedos de la mano las veces que me puedo abrir a ellos y contarles lo que me pasa. Mis mambos, como les digo yo.

No considero que un psicólogo sienta ganas de sentarse a escuchar lo que siento día a día. Sé que es su trabajo, pero…quién te garantiza que le importa lo que le estás diciendo? En realidad, yo, creo que es fundamental que mínimo le importe y no lo haga sólo por cobrar (ilusa, yo?). Teniendo cincuenta pacientes por día dudo que lo mío sea importante para él y por eso me resigno y dudo de ir. Y como siempre y con todo, dudo.

Dudo de todo. Me cuesta sobremanera confiar en alguien, en algo. (Otro botón que me falta se ve). O quizás lo tengo y no lo uso…no? Me gusta creer en eso. (Sino, cómo se explicaría?).

Bueno, me propongo no irme más por las ramas. Prometido. Sé que en vos puedo confiar. A partir de ahora voy a contar con total libertad lo acontecimientos pasados para descargar todo eso que me molestó (y me sigue molestando, evidentemente) y lo que me pasa hoy en día.

Aunque entiendo que no vas a tener una respuesta clara y físicamente posible para darme, en definitiva, nadie la tiene. Es más, admiro a las personas que me aconsejan para mi bien, como dije antes, mis amigos, mi familia. Son ellos quienes, cuando me ven mal, me aconsejan y por más que, probablemente, haga todo lo contrario, siempre van a estar ahí para atajarme cuando tropiezo. Y me parece bárbaro.

No crean que soy egoísta. Así como desesperadamente son mis salvavidas cuando creo que me ahogo en una pileta, (cuando en realidad es sólo un vaso de agua), yo estoy firme para ellos, (sino, para qué?). Eso es lo que hace que cada tanto, deje de ser la Celeste fría que soy y empiece a salir de esa torre de princesas interno que me atrapa y no me deja expresar lo que siento. Vaya uno a saber porque…no? O capaz si lo sepa, y tenga miedo de asumirlo, o descubrirlo. Espero que mientras te cuento esto no te estés mareando, se lo mucho que te importa que no me vaya por la tangente y logre mi objetivo (Cuál?).

Sin embargo, no SOPORTO (así, gritando) de ninguna manera que la gente metida y chusma me de consejos , pero como haciéndose el langa, como si su vida fuera un ejemplo, pero resulta que de pedo sabe prender una hornalla, por ejemplo. (me sarpe en forra, no? Me gustó esa comparación, no voy a cambiarla por ende. Así de jodida soy).


Siendo objetiva, no puedo decir que mi vida es “tremenda” “dura” “difícil”. La verdad, es que es bastante buena. No me puedo quejar. Y, cuando digo “descargarme” o que hay cosas que me “molestan” no me refiero a cosas importantes enserio. Bah, uno siempre tiende a pensar que sus líos son peores que los ajenos, hasta que ves esas películas o conoces a esas personas que te hacen dar cuenta que vos vivis quejándote por boludeces y que tus “problemas” son chiquititos al lado de las cosas que atraviesan los que padecen enfermedades crónicas, o viven en la pobreza, o sufrieron algún hecho traumático en su vida,etc. (y los aplaudo por seguir adelante a pesar de todo).

"Y el que quiere Celeste.."

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