No me preguntes cómo pero solamene yo puedo estar deprimida en este momento, 3.30 de la mañana con este calor que me acecha pensando en esa despedida.
La que me hizo pensar que capaz no me equivoqué tanto...Porque algunos errores están para cometerlos, o no?
Me acuerdo de ese día perfectamente. Me puse a llorar frente a vos básicamente demostrándote mi alma entera, porque en serio yo sentía todo y me lo callaba, como siempre. Y vos que me decías "tranquila bombón, divina, ya nos vamos a volver a ver".
No sabes cuánto deseo que el chamuyo haya sido enserio porque sino hubiese preferido que no lo dijeras. En realidad, no lo necesitaba, (yo ya ERA TUYA.) Desde que terminamos se me arruinó un poquito esa imagen que tenía de vos, pero me acuerdo de ese momento y pienso que nunca fui tan real ni cálida como lo hice en ese instante. Qué débil era. Que débil que estaba.
Todo lo que puede significar una persona en otra es increíble. Me gustaría que vengas y me digas que era verdad todo, que en serio me amaste, aunque sea un ratito.
Me da lástima saber que después de mis lágrimas, mi regalo y mi todo, ya no quedó (ni queda) nada.... sólo reproches y alguna que otra mentira que ahora guardo en la papelera de reciclaje de mi mente (caso contrario debería seguir tirada mirando Netflix y comiendo helado hasta que supere uno de los clicks más valiosos de mi vida.)
No puedo parar de pensar en eso. Tené en cuenta que me levanté exclusivamente para escribir esto porque mi sueño es ese momento. El mejor y el peor a la vez. Mi todo y mi nada. Mi ilusión de ayer, mi pesadilla de hoy.
"Y el que quiere Celeste..."
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