Cómo es que te "libero de mí" y otra vez estás acá?
Quisiera entender pero no puedo.
Crei que era la celosa, insoportable, perseguida e ilusa que decidiste dejar de lado por la joda, por las minas.
Crei que nos habíamos dado cuenta que cada uno buscaba cosas diferentes y por eso quedamos en veredas distintas.
No hablar más, ni discutir más por el famoso "qué somos". No más charlas, miradas ni encuentros.
Y yo te juro que te entendí, eh. Cortar las alas no es algo que hago ni que dejo que me hagan. Como dijo mi Frida alguna vez "te amputo de mí" y así nadie más sufre.
Ahora la realidad es otra (y repito, no la entiendo).
Los típicos "defensores del amor", los que van al frente a tirarte la posta y decirte lo que sienten, son, nada más y nada menos, los amigos del pibe en cuestión. Sí, los huevos de enfrentar la realidad (o por mucho menos, jugártela por lo que te pasa) es privilegio de unos pocos. Y pocas, claro.
Ellos son quienes se encargan de hacerte sentir culpable de que todo haya terminado, te recuerdan aquellos momentos felices de la "pareja" (que te los sabés con hora y fecha, pero te hacés la boluda) y hasta te sacan más información que el FBI para pasarle la data a ese tal fantasma que ahora quiere volver.
Y una vez más, tan sólo 10 minutos de charla, me alcanzaron y sobraron para replantearme si sus ganas son ciertas, si sus amigos le quieren coseguir una minita fija, o si tengo que seguir ignorando como vine haciendo hasta ahora (y que al parecer me funcionó muy bien).
Hiper confundida.
"Y el que quiere Celeste..."
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