Visitas a mi blog:

sábado, 27 de agosto de 2016

Replay

Cómo es que te "libero de mí" y otra vez estás acá?
Quisiera entender pero no puedo.

Crei que era la celosa, insoportable, perseguida e ilusa que decidiste dejar de lado por la joda, por las minas.

Crei que nos habíamos dado cuenta que cada uno buscaba cosas diferentes y por eso quedamos en veredas distintas.

No hablar más, ni discutir más por el famoso "qué somos". No más charlas, miradas ni encuentros.

Y yo te juro que te entendí, eh. Cortar las alas no es algo que hago ni que dejo que me hagan. Como dijo mi Frida alguna vez "te amputo de mí" y así nadie más sufre.

Ahora la realidad es otra (y repito, no la entiendo).

Los típicos "defensores del amor", los que van al frente a tirarte la posta y decirte lo que sienten, son, nada más y nada menos, los amigos del pibe en cuestión. Sí, los huevos de enfrentar la realidad  (o por mucho menos, jugártela por lo que te pasa) es privilegio de unos pocos. Y pocas, claro.

Ellos son quienes se encargan de hacerte sentir culpable de que todo haya terminado, te recuerdan aquellos momentos felices de la "pareja" (que te los sabés con hora y fecha, pero te hacés la boluda) y hasta te sacan más información que el FBI para pasarle la data a ese tal fantasma que ahora quiere volver.

Y una vez más, tan sólo 10 minutos de charla, me alcanzaron y sobraron para replantearme si sus ganas son ciertas, si sus amigos le quieren coseguir una minita fija, o si tengo que seguir ignorando como vine haciendo hasta ahora (y que al parecer me funcionó muy bien).

Hiper confundida.



"Y el que quiere Celeste..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario