Decir o callar? Hacer o dejarlo pasar? Será para mejor? O para peor?
Cómo se yo que no voy a arrepentirme de mi decisión? Cómo escaparle al famoso "que hubiera pasado si..."?
Muchas dudas y nada concreto. Hago. Porque en este momento decidí que la incertidumbre no es lo mejor. Ya lo dejé pasar una vez y como veo insistencia, voy a accionar. Teniendo la cabeza bien puesta, claro. Sé a lo que me enfrento y sé lo que no quiero: lo que no voy a repetir, lo que no me voy a permitir y lo que me conviene...ah! y lo que ME quiero, que es lo más más importante.
Okey, ya no quiero hablar más del tema. Dos párrafos y monotonía. Por qué no hablaré de cosas más interesantes digo yo? Porque no suceden. Mentira, porque no hago que sucedan es la respuesta. Y yo se muy bien que estoy en esa etapa en la que soy como un renglón, viste? Como muy constante, no sé. Necesito como un shock de algo para recargar baterías. Y que mejor que cumplir los 18 en unos pocos días para arrancar?
Sí, toda la reflexión previa me lleva a esto. Todos los caminos conducen a Roma, y a mi ansiada legalidad. No puedo creer que estoy a "huellas" de lo que soñe toda mi vida; "ser grande".
"Cuando sea grande voy a ser "cocinera" como mi mamá",
"Cuando sea grande voy a tener 6 hijos",
"Cuando sea grande me voy a casar con Ken" y demás, cosas que hoy en día las pienso y me río.
A veces me pregunto por qué nadie me dijo "eso no va a pasar a menos que vos quieras luchar por conseguirlo". Es decir, yo siempre de chica creía que "quiero ser actriz", "mi novio va a ser un Ken" eran cosas normales que les pasaban a todos, no que a algunos si y a otros no. Entonces un día, salí a la "vida real" y entendí que no todos tenemos la misma "suerte" o la misma "voluntad" o "posibilidad" digamos. Bah, por lo menos para mí no es lo mismo esas tres palabras.
Aprendí que yo misma me tengo que esforzar por lo que quiero, Y que lo fundamental de toda esta gran etapa de mi vida, (aunque no quieran escucharlo o no esten de acuerdo conmigo) es haber seguido los consejos de mis viejos que me enseñaron como en ningún otro lugar que lo más importante es la familia, el amor, la salud, el valor de la vida y el mérito propio.
Pensándolo bien, sé la razón por la cual nuestros padres no nos dicen nada: nos dejan jugar, soñar, e imaginar libremente. Nos permiten descubrir por nosotros mismos lo que es el fracaso, la gloria, y nos dejan adquirir la "pizca" de experiencia que necesitamos para ser las personas que somos hoy.
"Y el que quiere Celeste...."
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